La presencia del letrado

La corbata no adorna: revela carácter

Hay un instante, antes de que empiece el día, en que un hombre se encuentra a solas frente al espejo con una tira de seda entre las manos. Nadie lo ve. Nadie lo juzga todavía. Y, sin embargo, en ese gesto silencioso —doblar, cruzar, ajustar— se decide algo más serio que la elección de un color. Se decide quién va a ser hoy.

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