Hay una manera de ejercer el Derecho que no empieza en los códigos, sino mucho antes: en la mirada. En la forma de observar al hombre, su tiempo, sus pasiones, sus errores, sus esperanzas y sus derrotas.
Con esta sección, El Derecho de don Quijote, Domínguez Lobato Abogados abre una ventana distinta dentro de su página: una ventana hacia el Derecho entendido no solo como técnica, procedimiento o litigio, sino como parte viva de la historia, de la literatura y de las humanidades.
Cervantes no fue jurista en sentido estricto, pero pocos escritores han comprendido mejor la justicia, la honra, la libertad, la pobreza, el abuso, la apariencia, el engaño, la dignidad y el poder. En el Quijote late una pregunta esencial para cualquier abogado: ¿qué ocurre cuando la realidad legal no coincide con la realidad moral? ¿Qué sucede cuando la norma existe, pero la justicia parece extraviarse entre papeles, cargos, intereses y solemnidades?
Leer a Cervantes es entrar en una España compleja, contradictoria, fatigada y brillante. Una España de caminos, ventas, pleitos, linajes, deudas, prisiones, privilegios y desengaños. Pero también una España donde todavía era posible defender una idea alta del hombre. Don Quijote se equivoca muchas veces, pero no renuncia a mirar el mundo como si aún mereciera ser reparado.
Esa es también una enseñanza para el abogado. Porque el Derecho no puede reducirse a trámite. Detrás de cada expediente hay una biografía. Detrás de cada demanda, una herida. Detrás de cada sentencia, una consecuencia humana. Y detrás de cada cliente, una historia que debe ser escuchada con rigor, con prudencia y con respeto.
En las páginas de la historia vemos reyes débiles, validos poderosos, instituciones sometidas a la ambición, hombres educados para obedecer y no para pensar. Vemos también cómo la falta de carácter, de criterio y de verdadera formación puede condicionar el destino de un país.
Por eso el Derecho necesita algo más que conocimiento técnico: necesita cultura, independencia, memoria y conciencia.
El Derecho de don Quijote nace, por tanto, como un espacio de reflexión jurídica y humanística. Un lugar donde hablar de leyes, pero también de historia; de tribunales, pero también de literatura; de justicia, pero también de la condición humana.
Porque quizá todo abogado, en algún momento, debe decidir si se limita a administrar la realidad tal como viene dada o si conserva, con lucidez y sin ingenuidad, una pequeña parte de la noble obstinación de don Quijote: la de seguir creyendo que la justicia merece ser buscada, incluso cuando el mundo insiste en llamarla locura.
Domínguez Lobato Abogados Bufete de abogados en Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y Madrid